ENTREGA y CORAZÓN son los primeros calificativos que se me vienen a la mente para calificar a un futbolista como Mauricio Martín Romero.
Hombre que desde su llegada al Puebla en el Apertura 2014 jugó por nota en cada minuto, el zaguero argentino naturalizado mexicano mostró garra, empeño y sin conocer los colores o la misma historia y esencia del club, supo cómo defender la playera de La Franja y ganar a su hinchada.
La bomba de tiempo que tenía en una de sus rodillas y que directivos, jugadores, cuerpo técnico y médico, medios de comunicación y afición conocían, explotó tras el primer gol del mejor triunfo de cuadro camotero en tal vez los últimos 6 años.
El esguince de rodilla diagnosticado al "Pampa" y que lo alejará al menos por unas semanas de las canchas deja 2 cosas MUY claras:
1.- Una motivación extra en el vestidor para buscar lo más pronto posible la permanencia en Primera División.
2.- Pase lo que pase al final del torneo, al "LÍDER", nadie debe y puede juzgarle algo.
Lo que se vivió el sábado pasado en el Universitario BUAP debe ser una gran lección, más allá de los 3 puntos seguidos, más allá de que se tienen 14 puntos y que se es cuarto de la tabla general, en la segunda parte del Clausura 2015 deberá existir una FUERZA con la debe jugar el Puebla, llamada, “La Esencia del 26 Enfranjado”… GRACIAS Mauricio Martín Romero, te esperamos de vuelta.
Amigos, nos leemos el próximo martes, que tengan una excelente semana. Para cualquier comentario, duda, queja, aclaración o cuestionamiento estoy para servirles.
Mi Twitter: @Luis_APalacios
Recuerden que esta columna es la opinión de quién la escribe y no busca generar conflictos entre los involucrados, si no crear conciencia en cada lector.
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