En estos días de estufa en la Primera División del balompié mexicano, más allá de vivir de los nombres y rumores que rondan a La Franja, me gustaría ponerle un poco de humor para que se aligere la situación a falta de realidades en el cuadro de la Angelópolis.
Este hombre como futbolista siempre fue el coco del equipo camotero, si como olvidar esas anotaciones que hacía como pan caliente en “La Bombera” al portar la roja con el número 9, si ya saben a quién me refiero, a JOSÉ SATURNINO CARDOZO, quien desde algunos años se convirtió en DIRECTOR TÉCNICO y ha dirigido a Querétaro y a su querido Toluca.
De inmediato al ver que terminó su relación con la escuadra mexiquense, mi mente maquiavélica divagó y divagó, pensando ¿Cuándo lo podremos tener como DT aquí en Puebla? De inmediato me respondí, le alcanzará al club para pagarle su sueldo, volví a pensar, si venden a Jaguares y si le dedica el 100 por ciento a un solo equipo, tal vez “EL DIABLO MAYOR” algún día nos dé el SÍ.
Se preguntarán ¿Por qué mi afán de ver al paraguayo de entrenador? Mucho y pocos a la vez, ver a un personaje que se apasione en el banquillo, que le transmita a sus jugadores ese sentimiento de morirse con la suya hasta el último minuto o por el simplemente hecho de ver que es un hombre que desde la pretemporada trabaja con dobles sesiones de entrenamientos y tener de 7 a 8 partidos amistosos, podrían ser mis argumentos, pero no soy dueño o tengo injerencia en el CLUB PUEBLA, por eso a mi mente solo diré, algún día “EL DIABLO MAYOR SERÁ DIRECTOR TÉCNICO DEL PUEBLA”.
Lo más importante es que esta época agoniza una vez más, los jugadores y nuevo cuerpo técnico están por reportar y las noticias oficiales ya llegarán.
Amigos, nos leemos el próximo martes, que tengan una excelente semana. Para cualquier comentario, duda, queja, aclaración o cuestionamiento estoy para servirles.
Mi Twitter: @Luis_APalacios
Recuerden que esta columna es la opinión de quién la escribe y no busca generar conflictos entre los involucrados, si no crear conciencia en cada lector.